COMO ADMINISTRAR BIEN LA ENERGÍA PARA OBTENER BUENOS RESULTADOS

El obtener un buen o un mal resultado en una prueba depende entre otras cosas, de cómo se utiliza la energía de la que disponemos en el desarrollo de la misma. Podrás rendir más o menos en función de cómo dosifiques esta energía.

A mayor experiencia, mejor es el rendimiento y más efectiva es la utilización de esta energía. Para ello es necesario conocer bien nuestro cuerpo y detectar cuando estamos escasos de energía o lo que falla es la motivación.

Tan negativo es malgastar la energía antes de tiempo cómo querer reservar más de la cuenta puesto que no conseguimos rendir al 100% limitando con ello nuestro rendimiento.

Desde el CDA queremos ayudarte a dar lo mejor de tí, sin reservas y sin desperdicios. Por ello, les dejamos a continuación unos consejos para que saques el máximo partido a tu energía.

DURANTE LOS ENTRENOS

En los entrenamiento es dónde debemos empezar a aprender a administrar nuestra energía. Hemos de tener en cuenta que empezar con un ritmo muy fuerte puede desencadenar en que al no generar una inducción constante, los procesos de adaptación no son tan positivos como si se realizara a un ritmo más o menos estable.

De la misma forma que reservar más fuerzas de las necesarias para el final, reduce las posibilidades de rendimiento y la calidad del entrenamiento.

Siempre hemos oído que en un rodaje largo hay terminarlo con un sprint pero se ha comprobado que esto no genera ningún beneficio.

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Es importante entender que la energía tiene que empezarse a dosificar en las planificaciones de los entrenamientos para obtener los mejores beneficios. No puedo darlo todo en un entreno y estar agotado para el próximo.

Se suelen realizar entrenamiento intercalando los descansos para poder llegar al final de cada microciclo con estímulos más o menos regulares y doficando la energía para poder continuar puesto que el cuerpo tolera mucho mejor así los entrenos

Debemos planificar con sabiduría con nuestros periodos lógicos de carga y de descanso sin buscar el máximo rendimiento con excesiva frecuencia puesto que un buen macrociclo se distribuye en unos 5 o 6 meses (siempre dependiendo de las competiciones que se realicen al año, puesto que en el periodo competitivo tenemos que estar a tope). Se suele empezar con muchas ganas y si no existe una buena motivación, estas ganas suelen decaer con el tiempo y no puedes agotarte antes de la cuenta.

EN LA COMPETICIÓN

La dosificación de la energía en la competición es primordial, aunque será más o menos óptima en función de cómo la hayamos gestionado durante los entrenos.

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Todo suma o resta, el ritmo de salida es importante, ni empezar más intenso ni menos, sino tal y como lo hemos entrenado. La euforia y las ganas de obtener buenas marcas hace que desgastemos más de la cuenta en un principio y luego no tener fuelle para el final de la prueba o para mantener una buena proyección en cada parcial de carrera. Todo esto debe estar muy medido y controlado desde los entrenamientos. También puede suceder lo contrario, que por ahorrar energía, empecemos por debajo de nuestras posibilidades afectando negativamente a nuestro rendimiento.

Por último hay que aprender de la experiencia:

“Cuando eres joven, derrochas. Quieres mostrar de lo que eres capaz. Pero cuando te vas haciendo mayor, aprendes a dosificar, a darle a cada cosa lo que se necesita en ese momento.”
Ana Belén
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